Presentación de “La Opinión de la Ciudad”

Presentación de “La Opinión de la Ciudad”

Fecha: 2 de Marzo de 2016.

  • Doctor Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la nueva Ciudad de México:
  • Doctor Enrique Provencio, indispensable constructor y Presidente de este Consejo:
  • Doctora Moira Paz Estensoro: Directora Representante en México, del Banco de Desarrollo de América Latina, con profundo agradecimiento.
  • Ingeniero Alfonso Ramírez Lavín, Director General de Alianza FIIDEM
  • Doctor Julio Millán, Presidente de Consultores Internacionales.
  • Señoras y señores delegados, con mucho respeto:
  • Compañeras y Compañeros de Gabinete:
  • Amigas y amigos de la prensa:

Pues sí: no hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no nos alcance, implacable.

En septiembre pasado, durante la inauguración del primer Foro Internacional “Aeropuerto y Ciudad”, recibimos la instrucción del Jefe de Gobierno de realizar un primer corte de caja en febrero, para hacer el primer alto en el camino, en el proceso de escucha y de consulta que estábamos arrancando. Nos pidió un primer informe con el avance del diálogo social y con el conocimiento adquirido.

Pasó febrero, pero solo con 48 horas de retraso, aquí lo tienen.

En sus manos está el primer entregable, el primero de varios informes de “La Opinión de la Ciudad”, el primer resultado de un muy amplio y diverso proceso de participación que todavía no acaba.

Digo que estamos haciendo un alto en el camino para sistematizar la información, poner sobre la mesa la información relevante que hemos encontrado, las primeras grandes conclusiones, los principios coincidentes, pero no para dar por clausurada sino para seguir la conversación y el debate con los ciudadanos y con todos los actores relevantes de nuestra Ciudad.

Hasta el momento hemos encontrado unanimidad en cuatro preceptos, si es que la mudanza del aeropuerto ocurre:

a) debe ser un proyecto que propicie mayor cohesión social, un proyecto de reivindicación del oriente empobrecido de la Ciudad
b) una mejor y más dinámica economía en esa zona
c) una mejora radical para la sustentabilidad ecológica regional
d) y con un proceso transparente y participativo desde el arranque bien.

En torno a estos principios, ha seguido una discusión mucho más rica, una serie de opiniones, estudios, controversias, propuestas, que están configurando ya, una ruta más clara y también más compleja para el Gobierno de la Ciudad de México.

La Opinión de la Ciudad” se divide en 10 capítulos, cuya columna vertebral son:

  • una notable reflexión introductoria del Presidente del CES, Enrique Provencio;
  • una compilación de la información más relevante acerca del espacio que ocupa el AICM;
  • un impecable estudio jurídico que delinea las facultades, obligaciones y en general, la actuación de la Ciudad en el futuro, redactado por el Doctor Antonio Azuela;
  • un estudio de las restricciones ¿qué se puede hacer y que no se puede hacer con el espacio del AICM? Un estudio a cargo de la ingeniería mexicana con la que nos sentimos aliados, a cargo de la Alianza-FIIDEM, el Centro de Inteligencia de Infraestructuras más importante que tiene México;
  • un análisis de prácticas financieras en el mundo, a propósito de reconversiones de terrenos que antes fueron aeropuertos, redactado por Consultores Internacionales, de Don Julio Millán, uno de los animadores y articuladores de proyectos urbanos más relevante en la Ciudad;
  • un ensayo fascinante sobre la escala y el alcance regional de la posible transformación urbana, a cargo del Doctor Víctor Márquez;
  • una reflexión sobre la democracia y la ciudad que enmarca a su vez el Informe de la participación y diálogo social desplegado en estos siete meses;
  • los resultados del primer, incipiente estudio demoscópico, que toma el pulso de un grupo representativo de toda la Ciudad y, finalmente,
  • un documento síntesis, de los principales datos, lecciones, hallazgos que se derivan de todas esas opiniones.

Como ven es un documento confeccionado a muchas voces, con múltiples aspectos, pero no es incoherente. Por lo pronto, la solo información arroja ya una ruta de acción que nadie, que ningún proyecto puede evadir:

  • Las tres delegaciones circunvecinas al AICM, concentran a la cuarta parte de toda la población de la Ciudad (22.2%).
  • En el área de influencia inmediata del actual aeropuerto se asientan, 39 colonias en las que residen 468 mil personas. De ellas, sólo tres (Moctezuma, Peñón de los Baños y Federal) tienen dinámicas y unidades económicas directamente ligadas a las actividades del AICM.
  • 23 mil unidades económicas con 101,390 personas ocupadas, rodean la zona. Pero no son unidades de metalmecánica, logística, talleres, mensajería o carga. La mayoría de estas unidades se dedican a la venta de comida, abarrotes y estéticas, es decir, hablamos de una economía muy parecida al del resto de la Ciudad. La remuneración promedio es de 7,839 mensuales, 44% por debajo del promedio de la Ciudad (13,928).
  • La zona del AICM presenta rezagos en hospitales y universidades, por ejemplo. Mientras que en el sur hay 24 universidades por cada 100 mil habitantes, en la zona del aeropuerto sólo hay 2.5, es decir, una diferencia 10 veces menor en la infraestructura educativa de nivel superior.
  • No sólo eso: el aeropuerto está rodeado por las concentraciones más importantes de pobreza urbana. Gustavo A. Madero, Iztacalco, Venustiano Carranza y Nezahualcóyotl, por ejemplo, concentran 1 millón 40 mil 158 personas en condición de pobreza. De éstos, el 91% están en pobreza moderada y el 9% en pobreza extrema.
  • Finalmente, el valor de los usos del suelo. Todas las colonias aledañas al aeropuerto mantienen un valor deprimido de su suelo, por debajo del promedio de la Ciudad: 13 mil 900 pesos por metro cuadrado promedio de la zona frente a los 17 mil 800 propios del conjunto de la urbe, sólo que en este caso, a ¡5 kilómetros del centro y con una equipamiento vial denso y en funcionamiento!

Del análisis, información y datos más actualizados se desprende pues una conclusión crucial: es posible que en alguna época del siglo pasado, la recepción y la partida de vuelos comerciales y de carga haya sido motor de crecimiento, empleo y dinámica económica en el área donde fue ubicado. No obstante, ahora, la presencia del AICM se ha vuelto un factor de empobrecimiento urbano.

No es casual que el valor del suelo (y por lo tanto el patrimonio de los habitantes de la zona) sea el más deprimido de la Ciudad (salvo las delegaciones extremadamente alejadas del centro) y tampoco es casual, que en esa región se halle la concentración de pobreza y pobreza extrema mas densa de toda la capital.


Jefe de Gobierno, compañeras y compañeros todos:

Esa información y el curso de la escucha y de la participación nos ha llevado a adelantar otros cinco principios y premisas que parecen ya irrenunciables:

  1. La Constitución de la República y la Ley General de Asentamientos Humanos nos confirma que la Ciudad de México tiene preeminencia y es dueña del derecho de preferencia sobre el uso del terreno del actual aeropuerto, si bien a través de un régimen de facultades concurrentes. Señor Jefe de Gobierno: aquí en este documento probamos, que tenemos todos los instrumentos jurídicos para defender esos terrenos, en beneficio de los capitalinos, en beneficio de nuestra Ciudad, en beneficio de las generaciones del porvenir.
  2. Los predios que se encuentran en los terrenos de la Ciudad México no pueden ser usados para apalancar o dejar en garantía el financiamiento del nuevo aeropuerto. Ambos proyectos son lo suficientemente grandes y estratégicos para millones de mexicanos, como para que el éxito de uno dependa del desfonde o la inhabilitación del otro. Así nos lo advierte Don Julio Millán, aquí presente. En todo caso, el gobierno federal cuenta con un abanico muy amplio de posibilidades que le ofrecen distintas alternativas para diseñar el financiamiento del nuevo aeropuerto en coordinación con el Gobierno de la Ciudad
  3. Materialmente de algo ya estamos completamente seguros: el agua. Cualquier proyecto de las 710 hectáreas implica una obra geográfica e hidráulica de grandes dimensiones, pues sin los sistemas de bombeo actuales –financiados por la propia operación del aeropuerto- decenas de delegaciones y municipios metropolitanos están condenados a la cruel paradoja de estiaje permanente e inundaciones anuales (inundaciones de aguas negras). La obra para dotar de agua al oriente de la Ciudad será uno de los mayores actos de justicia social en décadas, y ese proyecto puede comenzar precisamente allí: en los terrenos que dejaría el aeropuerto.
  4. Una pregunta ya no puede ser evadida, por ninguno de los actores relevantes de la Ciudad: ¿conviene o no a la Ciudad de México la permanencia del actual AICM? Y la evidencia es que NO, que el AICM se ha vuelto un factor de empobrecimiento urbano, que por múltiples razones expuestas aquí, el AICM ya tiene canceladas sus posibilidades de crecimiento, y que por su saturación y obsolescencia, no tiene el potencial para ofrecer nuevas oportunidades de desarrollo, tal y como lo afirma el Doctor Enrique Provencio.
  5. El terreno del AICM es un área lo suficientemente grande y densa en la que se pueden poner a prueba nuevos conceptos y nuevos patrones de cambio urbano para un mejor desarrollo económico y mayor cohesión social. La nueva Constitución de la Ciudad, debe contemplar este tema, como uno de sus asuntos medulares –un nuevo régimen fiscal ligado a un nuevo régimen de uso de suelo– para la distribución equitativa de la plusvalía y de la riqueza que la propia –vibrante- economía de la Ciudad genera. Es tarea de los Constituyentes darle una forma jurídica impecable a una necesidad urgente de toda nuestra Ciudad y que se expresará con mucha intensidad en la intervención del aeropuerto.

La Opinión de la Ciudad es mucho más, contiene mucha mayor información pero se me acaba el tiempo.

Concluyo diciendo que, como tantas veces, el principal enemigo es la desinformación. El 56 por ciento de los capitalinos no conoce o no recuerda noticia alguna de la construcción de un nuevo aeropuerto.

La Opinión de la Ciudad, aparece entonces para llenar ese vacío: queremos participación, sí, y además bien informada; queremos escuchar muchas propuestas, sí, pero basadas en datos y evidencia cierta; queremos el diálogo con todos los sectores, sí, pero sobre la base de documentos, que nos permitan elaborar una legítima opinión colectiva, donde todos los sectores, todos los intereses y todas las necesidades se sientan reconocidas en lo que puede ser, el cambio urbano más importante del Siglo XXI en nuestra Ciudad.
Muchas gracias.

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